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Sistema
Los practicantes de Wing Chun no golpean
sus brazos para hacerlos duros y
resistentes, sino que por el contrario,
aprenden a ser suaves y flexibles para
absorber y redirigir un ataque, por lo
que al Wing Chun se le puede considerar
un sistema “suave” o “interno”, en donde
uno de sus principios fundamentales
es "Que no se requiere fuerza
física extraordinaria para aplicarlo".
Además de todo esto, el Wing Chun es un
excelente medio para desarrollar el
cuerpo y la condición física, ya que su
práctica no requiere fuerza bruta y por
ello pueden aprenderlo por igual
jóvenes, viejos, hombres y mujeres.
Dentro del sistema, el más grande error
es oponer la propia fuerza contra la del
adversario. La virtud más alta de este
sistema, es aprender a tomar la fuerza
bruta del oponente y devolvérsela, para
ello el alumno pasa por un programa
gradual de entrenamiento con el fin de
desarrollar la sensibilidad,
flexibilidad y reflejos necesarios, para
poder ejecutar una defensa efectiva.
En el sistema Wing Chun, la fuerza debe
de aplicarse como un resorte que estando
comprimido, al desenrrollarse lo hace
sin tensión.
Otra de las características es que, las
patadas se tiran siempre a un objetivo
que esté por debajo de la altura de la
cintura; conjuntamente, los movimientos
de los brazos son cortos y angostos,
requiriendo “poco espacio” (es decir,
que se puede estar muy pegado al
contrincante durante el combate) para su
ejecución.
El practicante de Wing Chun desarrolla
brazos flexibles, los cuales se
flexionan y contraen ante un fuerte
ataque y responden instantáneamente con
gran velocidad al liberarse, se mueven
basándose en varios principios físicos;
uno de ellos es el del resorte, el cual
se aplica cuando se absorbe la energía
al bloquear un golpe e inmediatamente
después se deja regresar dicha energía.
Este principio es básico para poder
tomar la fuerza del agresor; así como
para dejar que emane la energía propia.
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